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Espiral de espejos

El concepto de “La ley del instrumento”, también conocida como “La ley del martillo” gira entorno a un sesgo cognitivo que involucra una dependencia o inclinación a usar una herramienta familiar en vez de otras alternativas.

Supongo que es tentador, si la única herramienta que tienes es un martillo, tratar todo como si fuera un clavo — Abraham Maslow

Robert Kagan, en su libro Of Paradise and Power en 2003 sugirió una proposición de la ley: “Cuando no tienes un martillo, no quieres que nada luzca como un clavo.”

La ley del instrumento da a entender que tendemos a tratar de resolver problemas limitándonos al conocimiento que ya tenemos.

El primer registro que se tiene sobre esta ley fue dicho por Abraham Kaplan en 1964:

Le llamo la ley del instrumento y se puede formular de la siguiente forma: Da a un niño pequeño un martillo, y pensará que todo lo que encuentra necesita golpes.

Luego en un artículo llamado Library Quarterly, citó nuevamente la ley diciendo:

Tendemos a formular los problemas de tal forma que parezca que la solución que estos demandan es precisamente algo que ya tenemos a mano.

Sharlyn Lauby ha manifestado lo siguiente:

“Debemos escoger las herramientas con las que trabajamos con cuidado”. Algunas herramientas son adaptables, mientras que otras deben ser empleadas “solo para el propósito que fueron creadas.”

El desarrollador de software José M. Gilgado ha escrito que esta ley es aun relevante en el siglo 21 y es aplicable al desarrollo de software. El observó que muchas veces “los desarrolladores tienden a usar las mismas herramientas para proyectos completamente nuevos con nuevas limitantes”. El culpa esto a “la zona de comfort donde no cambias nada para evitar el riesgo. El problema al usar las mismas herramientas siempre es que no hay argumentos para escoger porque no hay nada con que comparar, a la vez que limita tu aprendizaje”. El sugiere que la solución es “mantenerse buscando la mejor alternativa posible, aún si no estás familiarizado con ella”.

Si bien usar los conocimientos que ya tenemos para solucionar problemas puede ayudarnos a resolver la situación que enfrentamos, investigar y probar posibles alternativas puede darnos la oportunidad de aprender y solucionar problemas de una forma distinta y potencialmente más efectiva.

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