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Gato durmiendo

Procrastinar es algo sumamente fácil de hacer. Hasta llega a ser algo que hacemos voluntariamente. Todos tenemos cosas que hacer y razones que nos motivan a hacerlas, sin embargo, eso no siempre es suficiente para darnos ese empuje que necesitamos.

Normalmente todo comienza por un pensamiento de algo que hay que realizar que termina evolucionando en todas las cosas que vamos a necesitar para poder hacerlo, no de forma positiva, por cierto, si no más bien como un conjunto de obstáculos que existen para siquiera comenzar. Lo interesante de esto es que la mayoría son obstáculos mentales, no en el sentido de que de verdad no existan en la vida real, sino en que existen pero no son tan importantes o relevantes como nuestra mente los imagina.

A veces simplemente levantarnos y hacer las cosas es todo lo que necesitamos. Sin pensarlo, solo hacerlo, hace una gran diferencia.

En mi caso cada vez que pienso en lo que tengo que hacer y lo que eso involucra, se vuelve más probable que no lo haga. Solo con saber que tengo que hacerlo, ir y ejecutar, cambia la situación drásticamente.

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